Journal De Bruxelles - Bután vigila el deshielo de los glaciares día y noche para prevenir catástrofes

Bután vigila el deshielo de los glaciares día y noche para prevenir catástrofes
Bután vigila el deshielo de los glaciares día y noche para prevenir catástrofes / Foto: Niharika Kulkarni - AFP

Bután vigila el deshielo de los glaciares día y noche para prevenir catástrofes

En una sala de control situada al este de la capital de Bután, un equipo trabaja las 24 horas del día para vigilar el deshielo de los glaciares de este país del Himalaya con el fin de prevenir posibles catástrofes.

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El devastador alud del 26 de agosto en la frontera entre Nepal y China, provocado por el colapso de un glaciar, ha aumentado la preocupación por los riesgos que plantean los más de 600 lagos glaciares de Bután. Diecisiete de ellos se consideran potencialmente peligrosos.

El deshielo acelerado de los glaciares, debido al calentamiento global, da lugar a la formación de estos lagos. El agua queda retenida por el hielo o por la acumulación de escombros en lugar de fluir hacia los ríos.

Si estas presas naturales se rompen, grandes cantidades de agua pueden soltarse y provocar inundaciones devastadoras corriente abajo.

En Bután, un reino con menos de 800.000 habitantes, la amenaza se hizo realidad en 1994, cuando un "desbordamiento repentino de un lago glaciar" causó 21 muertos a lo largo del río Punatsangchhu, también conocido como Sankosh.

Ahora, desde que el glaciar Thorthormi se convirtió en un lago "debemos redoblar nuestra vigilancia", explica Dechen Peldon, ingeniera del centro de alerta GLOF.

Este servicio se encuentra en la región de Wangdue Phodrang, al este de la capital, Timbu.

Desde su creación en 2011 supervisa una red de sensores que controla las variaciones en el nivel de los lagos glaciares y de los cursos de agua. Cuenta con sirenas para alertar a la población en caso de peligro.

- Simulacro -

Algunos de los lagos más vigilados se encuentran en el nacimiento de un curso de agua que desemboca en el Punatsangchhu.

En esta región el deshielo de cuatro glaciares ha dado lugar a la formación de lagos glaciares. Dos de ellos solo están separados por un frágil dique de escombros.

En el peor de los casos, la rotura de esta presa liberaría unos 53 millones de metros cúbicos de agua río abajo. La población de la zona solo tendría unos minutos para ponerse a salvo.

Las sirenas instaladas cerca de los lagos glaciares se activan automáticamente en cuanto las variaciones del nivel del agua indican un riesgo de rotura.

Desde la catástrofe que asoló Nepal y China, la ingeniera reconoce estar "más alerta que antes".

Su centro, junto con la agencia de gestión de catástrofes, lleva a cabo regularmente simulacros y campañas de información.

Pero Pushpa Karki, encargada de una cafetería situada cerca, dice que ni siquiera sabe qué sonido emite la alarma y asegura que "nunca ha participado en ningún simulacro".

"Hablan de que las áreas montañosas son propensas a inundaciones, así que somos prudentes. Pero no conozco el riesgo de inundaciones relacionadas con glaciares", declara esta treintañera a la AFP.

Como el 70% de las localidades de Bután se encuentran a orillas de ríos, las autoridades de este país que se ha comprometido a mantener un balance de carbono negativo toman medidas.

- Preocupante y triste -

En 2008, el país inició un proyecto de varios años para excavar y ensanchar un canal desde el lago glaciar Thorthormi. Esto redujo gradualmente el nivel del lago en cinco metros y el riesgo de rotura de la presa.

Pero el deshielo continuo ha vuelto a llenar el lago, y ahora los expertos intentan sacar agua, explicó Karma, el principal glaciólogo de Bután, que usa un solo nombre.

"Nuestros glaciares se derriten a un ritmo extremadamente alarmante", recuerda el experto del Centro Nacional de Hidrología y Meteorología de Timbu.

Los glaciares más grandes de Bután retroceden entre 30 y 35 metros al año y los más pequeños, entre 12 y 16 metros, precisa.

A Karma le preocupa y entristece a la vez. Recuerda cuando todavía podía escalar los glaciares. "Ahora es imposible", dice.

"El miedo y los riesgos a los que se enfrentan los habitantes de Bután no son culpa nuestra", subraya Karma, que hace "un llamamiento al resto del mundo para que asuma sus responsabilidades", tomando medidas contra el calentamiento global.

G.Lenaerts --JdB