¿Una profecía bíblica? Por qué las naciones del Pacífico Sur tienen embajada en Jerusalén
Israel tiene poco en común culturalmente con las lejanas naciones del Pacífico Sur, que sin embargo han mostrado un particular empeño en abrir embajadas en Jerusalén debido a una profecía bíblica, explican a la AFP expertos y exdiplomáticos.
La diminuta Nauru abrió una embajada en Jerusalén a principios de este mes, uniéndose a Papúa Nueva Guinea y las islas Fiyi entre los nueve únicos Estados que han tomado esta decisión. Las islas Samoa quieren seguir sus pasos este año.
Esta decisión no es trivial porque casi todos los países con representación diplomática formal ante las autoridades israelíes tienen embajada en Tel Aviv debido principalmente al espinoso estatus de Jerusalén en el conflicto israelo-palestino.
En el caso de las naciones insulares del Pacífico la medida no responde tanto a una estrategia política como a una convicción religiosa, explica la exdiplomática fiyiana Salote Tagivakatini.
"El cristianismo es el principal factor subyacente", declaró a la AFP.
"Alrededor del 90% de los indígenas de las islas del Pacífico se identifican como cristianos", afirma.
"Por lo tanto, su interpretación de la Biblia y la referencia al pueblo judío como 'el pueblo elegido de Dios' los obliga a apoyar a Israel", argumenta.
En el siglo XIX, olas de misioneros protestantes europeos surcaron el Pacífico Sur para llevar las enseñanzas del cristianismo evangélico.
Hoy en día, en muchas zonas del Pacífico, persisten creencias profundamente arraigadas en las profecías del Antiguo Testamento, según las cuales los judíos dispersos por el mundo están destinados a regresar algún día a la Tierra de Israel.
Muchos evangélicos defienden el sionismo cristiano, es decir apoyan el regreso de los judíos a Israel por motivos teológicos. Lo consideran una condición para la segunda venida de Jesucristo, lo que en última instancia incluye, según ellos, que los judíos abracen el cristianismo.
Hay zonas de Papúa Nueva Guinea, las Islas Salomón y Fiyi donde algunos se identifican como descendientes de una de las "tribus perdidas de Israel".
Los antropólogos han documentado que el pueblo gogodala, del oeste de Papúa Nueva Guinea, canta canciones en hebreo e iza la bandera de Israel en las ceremonias tribales.
- "La tierra de Dios" -
La religión se entremezcla con la política en el Pacífico Sur, donde muchas naciones proclaman su fe cristiana en sus Constituciones.
El primer ministro de Fiyi, Sitiveni Rabuka, es un antiguo predicador laico de la iglesia Metodista, mientras que el jefe de gobierno de Papúa Nueva Guinea, James Marape, es hijo de un pastor de la iglesia Adventista del Séptimo Día.
El primer ministro de Samoa, La'auli Leuatea Schmidt, lució un chal de oración judío al prestar juramento el año pasado.
"Defiendo a Israel, la tierra de Dios", afirmó entonces, según los medios locales. "Samoa se levantará y apoyará la tierra santa de Dios", añadió.
A pesar de estas declaraciones políticas, el apoyo a Israel dista mucho de ser universal en la región.
Un pequeño grupo de manifestantes que ondeaban banderas palestinas esperaba al ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa'ar, cuando visitó Fiyi a principios de este año.
La mayoría de los países mantienen sus embajadas en Tel Aviv, en un consenso roto por el presidente estadounidense, Donald Trump, en 2018, cuando trasladó la legación diplomática a Jerusalén.
Solo un puñado de países han seguido su ejemplo: Fiyi, Papúa Nueva Guinea y Nauru, además de Guatemala, Honduras y Paraguay.
Varios países cortejan a los Estados insulares del Pacífico en busca de influencia diplomática.
Cuando los separatistas prorrusos de Georgia intentaron formar un Estado secesionista en los años 2000, Tuvalu, Vanuatu y Nauru ofrecieron reconocerlos.
Tuvalu, Palau y las Islas Marshall se encuentran entre las únicas naciones que mantienen relaciones diplomáticas formales con Taiwán.
En los últimos años, China ha convencido a las Islas Salomón, Nauru y Kiribati para que rompan sus vínculos con Taipéi y se decanten por Pekín.
La devoción por Israel de algunas naciones tiene ventajas innegables para Tel Aviv, recalca la experta en asuntos internacionales Shannon Brincat.
- "El vínculo es espiritual" -
"Simbólicamente, esas medidas tienen un gran peso. Al trasladar sus embajadas a Jerusalén se normaliza la reivindicación de Israel de que es la capital indivisible", explica.
No está tan claro qué reciben a cambio estas pequeñas naciones.
Según el Instituto Lowy, Israel destinó 2 millones de dólares a ayuda y desarrollo en el Pacífico desde 2015.
En comparación, los principales donantes, como Australia y China, han gastado cientos de millones de dólares en las naciones insulares de la región.
Para la investigadora Maima Koro, de la Universidad de Adelaida, "no se trata de una relación transaccional. El vínculo es espiritual". "Para ellos, Israel es el pueblo de Dios. Y existe esa promesa que Dios le hizo a Israel".
A.Martin--JdB