El arancel global de Trump expira, pero EEUU prepara nuevos gravámenes
Estados Unidos prepara nuevos aranceles que podrían afectar a decenas de países, informó el martes el representante comercial de la Casa Blanca (USTR), Jamieson Greer, antes de que los gravámenes globales temporales establecidos por el presidente Donald Trump expiren esta semana.
Estados Unidos anunciará nuevos aranceles a unos 60 países en los próximos días, anticipó Greer durante una entrevista con CNBC. Es un esfuerzo por reconstruir la agenda comercial del mandatario estadounidense tras reveses legales.
Sus servicios llevaron adelante investigaciones sobre ciertas prácticas comerciales, dirigidas en particular al trabajo forzoso, y se espera que las conclusiones se conozcan esta semana.
Estos aranceles, que podrían afectar a los principales socios comerciales de Estados Unidos, deben reemplazar a impuestos aduaneros temporales del 10% instaurados por Trump tras la invalidación por la Corte Suprema de los recargos establecidos el año pasado.
"Estados Unidos tiene leyes que prohíben el comercio de bienes producidos con trabajo forzoso. Otros países, la mayoría, no tienen una ley, y los que sí la tienen realmente no la aplican", dijo Greer a CNBC.
"Esperamos ver algunas acciones pronto", añadió.
A fines de febrero la más alta jurisdicción estadounidense anuló buena parte de los aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, al considerar que el mandatario había hecho una lectura anticonstitucional de un texto legal para justificarlos.
La decisión no afectó los aranceles sectoriales, que apuntan en particular al sector automotor, el acero, el aluminio o el cobre.
Trump anunció entonces nuevos aranceles, basándose en otra ley que solo le autorizaba a aplicar este recargo durante un máximo de 150 días.
Paralelamente, el USTR lanzó una serie de investigaciones que, en teoría, le permiten establecer estos impuestos de forma duradera. Se basan en la misma ley que permite justificar los aranceles sectoriales.
Así, al término de estas investigaciones a principios de junio, Greer propuso aranceles de 12,5% a unos 45 países que, según sus servicios, no imponen prohibiciones a la importación de bienes procedentes del trabajo forzado.
Para las economías que disponen de prohibiciones de este tipo, pero cuyos esfuerzos para aplicarlas se consideran insuficientes por parte de Washington -Canadá, Ecuador, la UE, Indonesia, México y Pakistán-, la administración Trump propone imponer una tasa reducida del 10%.
Lo mismo para el Reino Unido, cuya prohibición se considera parcial.
- Tensión con Brasil -
Por otro lado, los planes de Estados Unidos de imponer un arancel del 25% a ciertos productos brasileños por acusaciones de prácticas comerciales desleales han suscitado una dura réplica del gigante latinoamericano.
Pero el gravamen entrará en vigor el miércoles, y se perfila como un importante punto de conflicto en la campaña electoral a solo unos meses de las presidenciales de octubre en Brasil.
Productos como la carne de res, el café y ciertas piezas de aeronaves quedarán exentos, al igual que algunos bienes que Estados Unidos no produce.
La Cámara de Comercio Estadounidense para Brasil advirtió recientemente que la medida sitúa a la mayor economía latinoamericana entre las que "enfrentan las condiciones más restrictivas para acceder al mercado estadounidense", con más de 11.000 millones de dólares en exportaciones afectados.
Washington reprocha a Brasilia por políticas que, asegura, han perjudicado al comercio estadounidense al "reducir el acceso a uno de sus principales mercados de exportación", justificó Greer al anunciar los aranceles.
- Golpe a un socio -
El gobierno estadounidense anunció otros aranceles en los últimos días dirigidos a Canadá, uno de sus principales socios comerciales.
El lunes Ottawa fue objeto de un recargo adicional del 50%, que entrará en vigor dentro de un mes, debido "al trato discriminatorio de Canadá hacia los productos estadounidenses".
"Es una respuesta a las medidas de represalia" adoptadas por Ottawa tras los primeros aranceles impuestos por Washington en 2025. "Llevamos un año pidiendo a Canadá que los retire, que los modifique, que los ajuste", justificó el martes Greer.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, declaró el martes que está "evaluando todas las opciones" para responder al aumento.
"Canadá hará lo que sea necesario para apoyar a sus trabajadores y sus empleos", precisó Carney ante la prensa después de hablar en la mañana con el mandatario estadounidense.
"Hemos acordado intensificar nuestras negociaciones en las próximas dos semanas", adelantó el primer ministro.
Estos nuevos aranceles se aplicarán a productos tan diversos como el vino, los palos de hockey o incluso el cemento, e incluirán los bienes que entren en Estados Unidos en el marco del acuerdo norteamericano de libre comercio T-MEC, que los dos países mantienen con México.
A.Martin--JdB