La CIJ inicia las audiencias sobre la denuncia de genocidio contra los rohinyás en Birmania
La Corte Internacional de Justicia (CIJ), en La Haya, inició este lunes un período de tres semanas de audiencias para determinar si Birmania cometió un genocidio contra la minoría musulmana rohinyá.
El caso fue presentado por Gambia, que acusó a Birmania de violar la Convención sobre el Genocidio, de 1948, durante una operación represiva en 2017.
Los expertos legales acompañan de cerca el caso, ya que podría dar pistas sobre cómo la CIJ, principal órgano judicial de la ONU, manejará acusaciones similares contra Israel por su campaña militar en Gaza.
En 2017, cientos de miles de musulmanes rohinyás huyeron de la violencia del ejército de Birmania y de milicias budistas, y escaparon al vecino Bangladés en medio de episodios de violaciones en masa, incendios provocados y asesinatos.
"No se trata de cuestiones esotéricas del derecho internacional. Se trata de personas reales, historias reales y un grupo real de seres humanos. Los rohinyás de Birmania han sido objeto de destrucción", declaró el ministro de Justicia de Gambia, Dawda Jallow, ante los jueces de la CIJ.
Actualmente, 1,1 millones de rohinyás viven hacinados en campamentos que se abarcan unos 32 kilómetros cuadrados en Cox's Bazar, en Bangladés.
"Quiero ver si el sufrimiento que soportamos se refleja durante la audiencia", dijo a la AFP en uno de esos campamentos Janifa Begum, una mujer de 37 años y madre de dos hijos. "Queremos justicia y paz", insistió.
- "Matanzas sin sentido" -
Gambia, un país de mayoría musulmana, presentó en 2019 el caso ante la CIJ, que dirime disputas entre Estados.
De acuerdo con la Convención sobre el Genocidio, cualquier país puede presentar un caso ante la CIJ contra otro si considera que está infringiendo el tratado.
En diciembre de 2019, los abogados de Gambia presentaron pruebas de lo que calificaron como "matanzas sin sentido, actos de barbarie que conmocionan nuestra conciencia colectiva".
En un momento histórico en el Palacio de la Paz, la célebre dirigente Aung San Suu Kyi, premiada con el Nobel de la Paz en 1991, compareció personalmente para defender a a Birmania.
En su defensa, desestimó el argumento de Gambia, alegando que ofrecía "una imagen engañosa e incompleta" de lo que definió como un "conflicto armado interno".
Suu Kyi advirtió entonces que el caso por genocidio ante la CIJ corría el riesgo de reavivar una crisis, que, según ella, fue una respuesta a ataques de milicianos rohinyás.
- Presiones sobre Birmania -
Inicialmente, la CIJ dio la razón a Gambia, que había solicitado a los jueces "medidas provisorias" para detener la violencia mientras se examinaba el caso.
En 2020, la CIJ determinó que Birmania debía tomar "todas las medidas a su alcance" para detener cualquier acto prohibido por la Convención de la ONU sobre el Genocidio de 1948.
Estados Unidos declaró oficialmente en 2022 que la violencia constituía genocidio, tres años después de que un equipo de la ONU afirmara que Birmania albergaba "intención genocida" hacia los rohinyás.
Las audiencias deben concluir el 30 de enero.
El tribunal ya había desestimado en 2022 una impugnación de Birmania a su competencia, por lo que los jueces consideran que tienen la facultad de pronunciarse sobre la cuestión.
Pero podrían pasar meses o incluso años antes de que llegue una decisión final. Aunque la CIJ no tenga medios para hacer cumplir sus resoluciones, un fallo a favor de Gambia aumentaría la presión política sobre Birmania.
La CIJ no es el único tribunal internacional que investiga el posible genocidio contra los rohinyás.
La Corte Penal Internacional, que también tiene sede en La Haya, investiga al jefe militar de Birmania Min Aung Hlaing por presuntos crímenes de lesa humanidad.
Además, hay otro caso tramitándose en Argentina, según el principio de jurisdicción universal, según el cual algunos crímenes son tan atroces que pueden ser juzgados en cualquier tribunal.
R.Vercruysse--JdB