Journal De Bruxelles - Las consecuencias globales de un fenómeno de El Niño récord

Las consecuencias globales de un fenómeno de El Niño récord
Las consecuencias globales de un fenómeno de El Niño récord / Foto: REINA - AFP/Archivos

Las consecuencias globales de un fenómeno de El Niño récord

El actual fenómeno de El Niño se perfila como el más intenso documentado hasta ahora, con potencial de provocar eventos meteorológicos extremos en distintas regiones del planeta y de convertir a 2027 en el año más caluroso de los registros.

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Según los expertos, sumado al calentamiento global causado por la actividad humana, este episodio ofrece una muestra de los niveles de calor que podrían alcanzarse de forma habitual a fines de la década de 2030.

- ¿Qué es El Niño? -

El Niño es una variación natural del clima que calienta las temperaturas de la superficie en el centro y el este del océano Pacífico ecuatorial.

Ocurre cuando los vientos del este que normalmente mantienen las aguas cálidas en el oeste del Pacífico se debilitan temporalmente, lo que permite que estas alcancen la superficie y se desplacen hacia el este.

Cuando las temperaturas de la superficie se mantienen por encima de lo normal durante varios meses, esto provoca más tormentas sobre la región, "lo que tiene repercusiones en toda la atmósfera terrestre", explica Emily Becker, climatóloga en la Universidad de Miami.

Como consecuencia, se generan condiciones más cálidas y secas en ciertos lugares, y más frescas y húmedas en otros.

Con episodios más fuertes de El Niño, "podemos esperar ver más de estas consecuencias", señala a la AFP Michelle L'Heureux, una responsable del centro de previsión climática de la Agencia estadounidense de observación oceánica y atmosférica (NOAA). No obstante, añade, estas repercusiones no están garantizadas.

- ¿Qué esperar este año? -

Las temperaturas de la superficie marina en la región Niño 3.4, una zona de referencia en el Pacífico, se sitúan actualmente unos 2,6° C por encima del promedio de los últimos 30 años, según el panel de control Climate Brink, que se basa en datos de la NOAA.

Este panel también recopila las previsiones, según las cuales el fenómeno podría alcanzar en noviembre un pico de 3,9 °C, muy por encima de la anomalía de 3 °C registrada en 2015, año récord.

Eso debería convertir a 2027 en el año más cálido jamás registrado, ya que el impacto de El Niño se siente principalmente el año posterior a su aparición.

Según los cálculos de los climatólogos Zeke Hausfather y Andrew Dessler, El Niño provocaría un aumento medio de las temperaturas de 0,3 °C en 2027 a escala mundial.

"Es como un adelanto del futuro", explica a la AFP Dessler, profesor en la Universidad Texas A&M. Un aumento de tal magnitud a largo plazo no se esperaría de otro modo hasta 2037.

Precisa, no obstante, que este calentamiento se concentrará esencialmente en el Pacífico ecuatorial.

Mike McPhaden, investigador en el Laboratorio Ambiental Marino del Pacífico de la NOAA, ofrece estimaciones similares: "No es inconcebible que 2027 pueda situarse 1,7 °C por encima de los niveles preindustriales", asegura a la AFP.

No existe una única manera de medir el fenómeno El Niño. En febrero, la NOAA adoptó un nuevo método: el Índice Relativo Oceánico de El Niño (RONI en inglés), que compara la anomalía de temperatura de la zona 3.4 con el resto del cinturón tropical.

Según esta clasificación, la NOAA estima que hay un 69% de probabilidades de que el fenómeno El Niño sea este año el más intenso desde el inicio de los registros en 1950.

- ¿Y el cambio climático? -

Los científicos coinciden en que el cambio climático amplifica los efectos de El Niño.

La atmósfera terrestre, calentada por los gases de efecto invernadero, contiene más humedad, lo que puede hacer que las lluvias asociadas al fenómeno sean más extremas. A la inversa, allí donde ya provoca sequía, puede resecar aún más los suelos.

No existe, sin embargo, consenso sobre si el cambio climático refuerza a El Niño en sí mismo, aunque empiezan a surgir indicios en ese sentido.

Según McPhaden, el calentamiento de los mares tropicales vuelve más sensibles los vientos que alimentan El Niño, lo que, por convección, puede acelerar el desarrollo del fenómeno.

Se apoya en diversos indicadores, desde registros paleoclimáticos obtenidos a partir de esqueletos de coral, hasta mediciones instrumentales del siglo XIX y simulaciones climáticas, para fundamentar sus conclusiones: la intensidad de los episodios de El Niño habría aumentado aproximadamente un 10% durante el último siglo.

H.Raes--JdB