Journal De Bruxelles - Los iraníes ajustan cada gasto para sobrevivir tras cinco meses de guerra

Los iraníes ajustan cada gasto para sobrevivir tras cinco meses de guerra
Los iraníes ajustan cada gasto para sobrevivir tras cinco meses de guerra / Foto: STR - AFP

Los iraníes ajustan cada gasto para sobrevivir tras cinco meses de guerra

Mahzad Azari debe elegir entre pagar un taxi o almorzar, cambiar sus lentes o tomar clases de inglés. Como ella, muchos iraníes deben hacer sacrificios para llegar a fin de mes, en medio de una crisis económica agravada por más de cinco meses de guerra con Estados Unidos.

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La economía iraní ya estaba debilitada por décadas de sanciones internacionales, pero el conflicto ha empeorado una situación que para muchas familias se ha vuelto insostenible.

Azari, una comerciante de 21 años, cuenta que debe elegir constantemente entre unos gastos y otros. "Si un día tomo un taxi, ya no me alcanza para comprar el almuerzo", cuenta. "Y si cambio los cristales de mis lentes, no podré pagar mis cursos de inglés".

Una situación similar vive Fahimeh, una empleada de 29 años que tiene dos trabajos para mantenerse. "Antes solía ir al cine, cenar fuera o pedir comida italiana a domicilio, pero ahora todo es una cuestión de sobrevivencia", dice la mujer, que por razones de seguridad prefirió no revelar su apellido.

La guerra comenzó el 28 de febrero con bombardeos de Israel y Estados Unidos contra Irán.

Aunque hubo una tregua en abril y un acuerdo firmado en junio que generó expectativas de estabilidad, los combates se reanudaron en julio. Como consecuencia, la inflación alcanzó el 66% interanual a finales de julio, frente al 46% registrado antes del conflicto.

Al mismo tiempo, la moneda iraní continúa perdiendo valor: un dólar se cambiaba el miércoles por 1,88 millones de riales, frente a 1,65 millones antes de la guerra.

- "Economía de resistencia" -

Irán arrastra desde hace años problemas de hiperinflación crónica y una fuerte depreciación de su moneda debido a las sanciones internacionales impuestas por su programa nuclear.

Sin embargo, en los últimos meses el deterioro se ha acelerado, reduciendo aún más el poder adquisitivo de la población. De hecho, esto fue lo que desencadenó las enormes manifestaciones de diciembre.

Los avances diplomáticos de la primavera habían despertado esperanzas de una mejora, pero la reanudación de las hostilidades acabó rápidamente con ese optimismo.

"Cada vez que se anuncia un alto el fuego, las ventas mejoran un poco. Pero luego vuelve la guerra o hay un nuevo ataque, y todo comienza otra vez", lamenta Azari desde el mercado de Tajrish, uno de los más importantes de Teherán, la capital.

En un mensaje publicado en mayo, el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, pidió a las empresas evitar despidos y exhortó al Parlamento a impulsar medidas para apoyar lo que el régimen denomina la "economía de resistencia", una estrategia basada en reducir la dependencia del exterior.

- Sueños que se alejan -

"La economía iraní se ha adaptado a numerosas crisis y ha desarrollado una gran capacidad de resistencia", afirma Behnam Samadi, economista radicado en Teherán. "Pero esa resistencia tiene un costo".

Según explica, el poder adquisitivo de la población ha disminuido, las empresas han visto aumentar sus costos y el Gobierno se ha visto obligado a incrementar el gasto público para mantener a flote al país.

"La principal pregunta es cuánto tiempo podrá sostenerse esa resistencia", advierte Samadi.

Para afrontar la situación, algunos establecimiento ofrecen pagos en cuotas incluso para compras cotidianas y tratamientos de salud.

Pero estas medidas solo permiten "ganar tiempo" frente a un "deterioro considerable de las condiciones de vida", señala el economista.

Davood, un vendedor de frutas y verduras de 23 años, asegura que ya no puede permitirse viajar fuera de Teherán. "Antes solía viajar con amigos al norte del país, pero ahora ya no podemos hacer ese tipo de planes", lamenta.

En los supermercados también se perciben los efectos de la crisis. Ehsan, dueño de una tienda de comestibles en Teherán, observa que los clientes compran cada vez menos alimentos.

"La gente cada vez come menos", señala, y añade que incluso las compras de productos de primera necesidad se han reducido.

Mientras tanto, muchos jóvenes ven alejarse las metas que antes consideraban alcanzables.

"Todos nuestros sueños, comprar una casa o un automóvil, se van alejando un poco más cada día", resume Amir Reza, de 23 años.

O.M.Jacobs--JdB