Israel e Irán se atacan por primera vez desde la tregua
Israel e Irán se atacaron este lunes por primera vez desde el alto al fuego en la guerra de Oriente Medio implementado hace dos meses, a pesar de los llamados a la moderación del presidente estadounidense, Donald Trump.
Después de semanas de negociaciones para intentar poner fin al conflicto, la región se incendió nuevamente a raíz de un bombardeo israelí sobre los suburbios de Beirut el domingo, al que Irán respondió con una salva de misiles.
Haciendo caso omiso a la petición de Trump de frenar la escalada, el ejército israelí reivindicó bombardeos contra los sistemas de defensa iraníes y contra un complejo petroquímico.
"Israel e Irán deben dejar de disparar de inmediato", escribió el presidente estadounidense en su red Truth Social.
En el centro de Teherán, una fuerte explosión hizo temblar la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde un periodista de la AFP asistía el lunes a una rueda de prensa.
Jerusalén también despertó el lunes en medio de ruido de explosiones y alertas antiaéreas. Las autoridades decretaron el cierre de escuelas en todo Israel y su ejército afirmó que continuaba "en estado de alerta elevada" ante las amenazas.
Según los Guardianes de la Revolución iraníes, sus fuerzas atacaron el lunes dos importantes bases aéreas de Israel y un complejo petroquímico en Haifa, en el norte del país.
Desde el domingo, la república islámica lanzó casi 30 misiles, afirmó un militar israelí a la prensa, que también evocó dos disparos desde Yemen.
La escalada tardó poco en reflejarse en los mercados, golpeados de lleno por la guerra y sus repercusiones en el estrecho de Ormuz, crucial para el comercio de hidrocarburos y bloqueado casi por completo por Irán.
El precio del barril de crudo Brent, la referencia internacional, se disparó alrededor del 5% y se acercaba a los 100 dólares, mientras que las bolsas mundiales se teñían de rojo.
En un nuevo motivo de inquietud para los mercados, los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Teherán, decretaron prohibir la navegación de buques israelíes por el mar Rojo, otra vía estratégica para el comercio mundial.
- Golpe al proceso diplomático -
Interesado en poner fin cuanto antes a una guerra impopular entre su electorado, Trump dijo el domingo que iba a llamar al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para que no replicara al lanzamiento de misiles iraníes.
"Israel lanzó su ataque e Irán lanzó su ataque. No necesitamos otro", señaló Trump al periodista Barak Ravid, del medio digital Axios.
Pero sus llamados a la moderación, lanzados también por otras potencias como China, la Unión Europea o el Reino Unido, surtieron poco efecto.
El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, afirmó que las acciones israelíes no podían disociarse de Estados Unidos y advirtió que estos ataques afectarán "el proceso diplomático emprendido para poner fin a esta guerra".
Aun así, precisó que las consultas diplomáticas llevadas a cabo con la mediación de Pakistán "continúan naturalmente en todas las circunstancias".
A lo largo de estas negociaciones indirectas, Teherán ha insistido en que cualquier acuerdo debe incluir el fin del conflicto paralelo en Líbano entre Israel y el movimiento proiraní Hezbolá.
Dos acuerdos de tregua bajo el auspicio de Estados Unidos no frenaron los combates, especialmente activos en el sur de Líbano, donde Israel lleva a cabo una incursión militar.
Irán había colocado como una línea roja un bombardeo contra Beirut, la capital libanesa.
Pero el domingo, la oficina de Netanyahu anunció un ataque contra "un centro de mando de combatientes en el distrito Dahiyeh de Beirut" que, según las autoridades libanesas, dejó dos muertos y 20 heridos.
Los Guardianes de la Revolución respondieron con una salva de misiles de "advertencia" contra Israel, que no dejaron víctimas.
Si se repiten las "agresiones" contra Líbano, "las respuestas serán más amplias y abarcarán todos los objetivos estadounidenses y sionistas en la región", ahondó el ejército ideológico iraní.
Además del frente libanés, las negociaciones entre Estados Unidos e Irán se topan con otras discrepancias sobre el control del estrecho de Ormuz, el alivio de las sanciones contra Teherán o su controvertido programa nuclear.
Esta incertidumbre, sumada al estancamiento económico, pesan sobre los iraníes.
"Hemos renunciado a todo: primero al ocio, luego a las compras, después las comidas se han reducido" a causa de la inflación, dijo a la la AFP Elaheh, una preparadora física de 32 años en la ciudad de Ahvaz.
"¿Vida cotidiana? Es una broma. Todo está horrible, solo intentamos sobrevivir".
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W.Lejeune--JdB