Ceferin, el golpista atípico que pone contra las cuerdas a Infantino
Al frente de la revuelta para relegar a Gianni Infantino al frente de la FIFA, Aleksander Ceferin ha comprometido a la UEFA en la batalla más dura en su década como presidente, después de haber librado con éxito los combates por evitar la Superliga y el Mundial bienal.
El esloveno de 58 años, que estará presente el miércoles en Salzburgo, durante la Supercopa de Europa entre el PSG y el Aston Villa, es un golpista atípico: no está movido por la ambición personal, habiendo excluido firmemente la posibilidad de presentarse en marzo a la presidencia de la FIFA.
Pero sin la figura de este abogado penalista de mirada glacial, el estupor general provocado por el proyecto de abrir la FIFA a inversores privados, orquestado en secreto por Infantino, no habría desatado una tormenta de gran calibre.
La UEFA sacó su armamento nuclear, amenazando con boicotear las competiciones de la FIFA, incluido los Mundiales, pero no se quedó ahí. Una vez abandonado el proyecto, la instancia europea ha continuado la guerra, considerando como irremediablemente rota la relación con Infantino, dirigente de la instancia europea entre 2009 y 2016.
- "No es un showman" -
Nadie asegura que esta campaña acabe en éxito. Puede que Infantino guarde ventajosos ases bajo la manga, empezando por la insignificante oposición interna y su capacidad para persuadir a las 211 federaciones miembros -las únicas que pueden votar, ya que las confederaciones no tienen derecho a voto-.
Pero el frente unido de la UEFA y de las confederaciones de Norte, Centroamérica y Caribe (Concacaf) y asiática (AFC), lleva la firma política de Ceferin, más acostumbrado a las negociaciones en las sombras que a los focos mediáticos.
"No soy un showman", anunció de entrada Ceferin, desconocido hasta su elección en 2016 como presidente de la poderosa confederación europea, por encima del neerlandés Michael Van Praag, tras la salida forzada de Michel Platini por un caso de pago sospechoso de la FIFA.
Dirigente primero de un club de fútbol sala, el FC Litija, y después de la Federación Eslovena de Fútbol a partir de 2011, Ceferin se presentaba como un "hombre de equipo" y de diálogo, una actitud que le ha sido especialmente útil frente a una FIFA convertida en monarquía absoluta.
Reelegido en 2019 y después en 2023 sin oposición, y considerado un gestor respetado, Ceferin puede presumir también de haber reformado el juego limpio financiero, de haber orquestado una nueva fórmula de competiciones europeas de clubes y de haber logrado aplazar y organizar en pleno covid una Eurocopa desperdigada en once países.
- Manual de resistencia -
También supo enfrentarse a Infantino sobre el calendario internacional, cuando a finales de 2021 la FIFA coqueteó con la idea de organizar un Mundial cada dos años. Ceferin se aproximó entonces a su homólogo sudamericano Alejandro Domínguez para hacer caer el proyecto.
Este aficionado de los deportes mecánicos y cinturón negro de kárate resistió también la traición de los presidentes de doce grandes clubes europeos, en la primavera boreal de 2021.
Tras haberse organizado en secreto, los patrones de seis clubes ingleses, tres italianos y tres españoles trataron de lanzar su propia competición privada antes de renunciar en 48 horas, debido a la gran protesta y movilización política.
Con la mandíbula apretada y pálido, Ceferin reconoció su "ingenuidad" antes de pasar al ataque contra "las serpientes", "los doce bastardos" y su "escupitajo al rostro de todos los amantes del fútbol", amargamente decepcionado especialmente por el patrón de la Juventus Andrea Agnelli, tan cercano al esloveno que es el padrino de una de sus hijas.
Tras aquel episodio, Ceferin se ha mantenido desconfiado y en alerta, en alianza con el catarí Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG y de la Asociación Europea de Clubes (EFC), una palanca de presión adicional contra la FIFA.
D.Verheyen--JdB