Journal De Bruxelles - McIlroy se une a las leyendas del Masters con un segundo título seguido

McIlroy se une a las leyendas del Masters con un segundo título seguido
McIlroy se une a las leyendas del Masters con un segundo título seguido / Foto: Héctor Vivas - Getty Images North America/AFP

McIlroy se une a las leyendas del Masters con un segundo título seguido

El norirlandés Rory McIlroy conquistó este domingo su segunda chaqueta verde consecutiva del emblemático Masters de Augusta, una gesta sólo lograda por las mayores leyendas del golf.

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La estrella europea se impuso por un solo golpe sobre el estadounidense Scottie Scheffler, el número uno mundial, en un duelo final de favoritos que culminó un torneo repleto de giros de guión.

Un año atrás, McIlroy había logrado otro triunfo histórico en el Masters, el único de los cuatro trofeos de Grand Slam que faltaba entonces en su colección. El norirlandés se sentó así en la mesa de los otros cinco golfistas que completaron el llamado Grand Slam de carrera: Tiger Woods, Jack Nicklaus, Gary Player, Gene Sarazen y Ben Hogan.

Este domingo ingresó en un club aún más exclusivo, el de los campeones que revalidaron el título del Masters, del que sólo formaban parte los míticos Nicklaus (1965 y 1966), Nick Faldo (1989 y 1990) y Tiger (2001 y 2002).

A los 36 años, McIlroy sigue abriéndose su propio espacio entre los grandes de la historia, con un palmarés que ahora luce seis títulos Major y 30 en total en su carrera.

En el Augusta National (estado de Georgia), la tradición manda que la chaqueta verde pase de manos de un campeón al siguiente, así que a McIlroy se la tuvo que enfundar el presidente del club, Fred Ridley.

"Todavía me queda bien", bromeó el norirlandés al recibir la prenda más reconocida del deporte mundial. "Quería volver y demostrar que lo del año pasado no fue casualidad".

"No puedo creer que tuve que esperar 17 años para conseguir una chaqueta verde y ahora consigo dos seguidas", reconoció. "Creo que toda mi perseverancia en este torneo a lo largo de los años realmente ha empezado a dar sus frutos".

- Final de alta tensión -

McIlroy completó el doblete en una última ronda en la que, tras comenzar en cabeza de la tabla, llegó a estar dos golpes por detrás de dos distintos líderes provisionales, Cameron Young y Justin Rose.

El norirlandés ya había dilapidado una ventaja récord de seis golpes entrando en el fin de semana decisivo, evocando las numerosas debacles que vivió en su larga década de sequía de títulos grandes.

Liberado ahora de esos traumas, McIlroy se mantuvo firme el domingo tras otro preocupante inicio de vuelta en un Augusta National más firme y veloz que nunca.

En el hoyo cuatro erró dos putts, de tres y 0,6 metros, para cometer un costoso doble bogey que lo dejó dos golpes por detrás de Young.

McIlroy se rehízo con dos birdies seguidos que lo mantenían entonces en pugna con el inglés Justin Rose, a quien derrotó el año pasado en un dramático playoff de desempate.

Triple subcampeón en Augusta, Rose le cedió la cima con dos bogeys consecutivos y la última amenaza para McIlroy pasó a ser Scottie Scheffler, con quien se ha repartido cuatro de los últimos cinco trofeos grandes en disputa.

- "Algo especial" -

El número uno mundial no sólo perseguía su tercera chaqueta verde sino también completar la mayor remontada en un fin de semana del Masters, después de que diera el golpe de salida del sábado a 12 golpes de McIlroy.

"Al empezar el día sabía tendría que hacer algo especial si quería alcanzarlo y estuve cerca, pero me faltaron solo unos cuantos golpes aquí y allá", lamentó Scheffler.

Al estadounidense se le escapó por centímetros un birdie clave en el hoyo 16 que hubiera extremado la presión sobre McIlroy.

El norirlandés llegó al 18 con un colchón de dos golpes pero los fantasmas del pasado se asomaron cuando envió su golpe de salida fuera de la calle.

Después conservó la sangre fría para sortear el búnker y completar la victoria con un grito desahogo en medio del júbilo del público.

Antes de esta batalla, el español Sergio García dejó una de las imágenes del torneo al romper su driver después del golpe de salida en el segundo hoyo.

García vio como la pelota se dirigía directa al búnker y, de pura frustración, golpeó primero el palo varias veces contra el campo, dañando el césped, y después lo destruyó estrellándolo contra una hielera verde.

"Obviamente no estoy muy orgulloso de ello, pero a veces pasa", dijo posteriormente sobre su reacción, que provocó que recibiera una advertencia de los organizadores.

T.Bastin--JdB